Google+ Followers

lunes, 27 de febrero de 2017

Buen viaje y hasta el próximo otoño



















Otro año más que hemos podido disfrutar, en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPAS) del Valle del Tiétar y Embalses de Rosarito y Navalcán, de la invernada de la Grulla común (Grus grus).
Su despedida, como siempre, muy ruidosa y con mucha algarabía, reuniéndose en grandes bandos, compuestos de miles de ejemplares que se van formando en vuelo.
En este mes de febrero veo pasar por encima de mi casa muchos grupos, en su mayoría provienen de tierras extremeñas y castellanas. El paso en estos últimos días es increíblemente espectacular. No se que tiene este lugar, pero cuando llegan comienzan a dar vuelos circulares, acumulandose numerosos bandadas que, tras unos minutos, parece que se reagrupan y orientan, partiendo de nuevo a sus lugares habituales de reproducción.
Buen viaje y hasta el próximo otoño.
En la fotografía vemos al amanecer, el Embalse de Navalcán y la Sierra de San Vicente.

lunes, 20 de febrero de 2017

Gracioso y pequeño anuro: el Sapo corredor

En este mes de febrero, en el centro peninsular, comienza a moverse el gracioso y pequeño Sapo corredor.
Siendo una especie que habita desde el nivel del mar hasta los 2.400 m de altitud, tiene muchos problemas para sobrevivir, con una alta mortalidad: muchos lugares, donde excava su refugio para invernar, son inundados por la estación húmeda; otros son atropellados por los coches en sus paseos nocturnos, cuando buscan a su reina de la noche, algunos son despojados de su hábitat, también están los mal vistos, como si fueran bichos raros, y para algunos "feos", por lo que no merecen vivir,...
Estos últimos días de invierno, desgraciadamente, vengo observando que hay una gran mortalidad en carreteras y caminos. Para muchos de ellos ha sido su última ronda.  

jueves, 16 de febrero de 2017

Culebra de burbujas



















En plena corriente de agua, a -4ºC, se formaban estas burbujas de agua. Se formaban entre el agua y una fina lámina de hielo, cambiando su forma continuamente, aunque algunas veces las ordenaba con aspecto de reptil.
Escamoso y sin patas: ofidio que, por su aspecto, más bien pertenece a la familia Colubridae (culebras).
¡Por supuesto, todo queda en nuestra imaginación!

domingo, 12 de febrero de 2017

Lavandera fundida con la nieve



















Se podría hablar mucho de la Lavandera blanca (Motacilla alba alba), pues suele caminar cerca de los lugares habitados, aunque también gusta de la campiña abierta. Así ocurre con la de esta imagen, en estos días de nieve, donde cuesta encontrar algún insecto que llevarse al pico.
Los machos tienen un plumaje más contrastado, con la cabeza negra, donde la frente, ambos lados de la cara y alrededor de los ojos las plumas son blancas.
En esta imagen, volvemos a tener en cuenta la teoría de la Gestalt, concretamente la "Ley de la buena forma o de la pregnancia", donde el Principio de cierre nos dice que cuando aparece una información incompleta existe una tendencia a completarla. No hay más que observar la frente y partes de plumaje blanco de la Lavandera, ya que se funde con el blanco de la nieve, pero sin embargo, inconscientemente tendemos a completar el contorno.

martes, 7 de febrero de 2017

Caramba con los carámbanos



















Así podríamos titular a esta imágen, ya que causan cierta extrañeza las formas caprichosas que conforman las sucesivas heladas sobre las plantas. Las continuas salpicaduras del agua del arroyo, van acumulando día a día, carámbano sobre carámbano... Hasta la más fina de las hierbas serranas alcanza grosores increíbles.

jueves, 2 de febrero de 2017

Caballos en la niebla



















Son admirados por su belleza y nobleza, siendo utilizados en otro tiempo, como animales de tiro, carga,... por su resistencia y fuerza en las labores cotidianas del campo. También han sacado del bosque enormes árboles cuando ha sido necesario, de la misma forma que en su lomo se han llevado las reses después de las cacerías. Carros, carretas, carruajes; unos con una función meramente útil y otros para el expectáculo, pero siempre unidos al hombre.
En su descanso, cuando su actividad comienza a desaparecer en las labores del campo, estos animales ocupan grandes espacios a la intemperie. Pasan los días sin cobijo donde protegerse de las inclemencias del tiempo: así los días de lluvia acaban empapados, mientras que otros se cobijan debajo de los árboles para protegerse del Sol, pero siempre dispuestos para lo que los necesitemos.