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jueves, 15 de febrero de 2018

La incomprendida Corneja



















En la Historia de los heterodoxos españoles. Libro III , escrito por Marcelino Menéndez y Pelayo dice literalmente: "La superstición de los agüeros andaba muy válida entre la gente de guerra y no se libraron del contagio los demás ilustres campeones de  la Reconquista, si hemos de creer a historiadores y poetas. En la Gesta Roderici Campidocti, Berenguer el fratricida escribe al Cid: Sabemos que los montes, los cuervos, las cornejas, los azores, las águilas y casi todas las demás aves son los dioses en cuyos agüeros confías más que en el Dios verdadero. 356 A Alfonso I el Batallador culpa la Historia compostelana, poniendo tal acusación en labios de su mujer, doña Urraca, de confiar en agüeros y adivinaciones de cuervos y cornejas.375"
Tales ideas vienen a reflejarse en los primitivos monumentos de la poesía vulgar, y, sobre todo, en el Mío Cid...
Vemos claramente que hace alusión, en general, a casi todas las aves, pero menciona en especial a unas pocas, entre las que se encuentra, cómo no, la corneja.
Este presagio, en general adverso, formado supersticiosamente en algunos pueblos, parece ser que lo manifestaban el vuelo y el canto de algunas aves, entre ellas, la corneja. Su mala fama ha perjudicado notablemente a esta especie, que ha sido perseguida injustamente a través de los siglos.
El control que realiza la corneja sobre las plagas en nuestras cosechas y, en general, la limpieza que realiza en nuestros campos es obvio que nunca se lo han reconocido.