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miércoles, 2 de octubre de 2013

El engaño de la flor a la mosca


















El engaño de la flor a la mosca
La suculenta, Stapelia gigantea, no escatima esfuerzo a la hora de llamar la atención. La planta en sí, parece algo tímida, pasa desapercibida entre otras de igual rango, pero cuando florece es como "El doctor Jekyll y el señor Hyde" en la novela de Robert Louis Stevenson. La magnífica atracción que ejerce sobre nosotros la enorme y hermosa flor estrellada, nos confunde y repele con el estrepitoso olor a carne putrefacta que desprende. El engaño está tan logrado que, rápidamente las moscas, sobretodo la mosca verde, Lucilia sericata, no duda un instante en aparecer y comienzan las cópulas entre los individuos invitados al falso festín, para seguidamente comenzar la puesta de los huevos alargados que deposita en el centro de la flor. La planta ha engañado perfectamente a la mosca haciéndola creer que se trata de carne putrefacta, esta ve una coyuntura favorable para poner huevos, cuyas larvas se alimentarán de la supuesta carne, mientras tanto la stapelia se aprovecha y es polinizada por ella.
En la imagen podemos observar cómo la mosca deposita los huevos de color blanquecino junto al organo reproductor (parte más oscura) de la flor.
Canon EOS 7D
Objetivo Canon 180 f/3,5L Macro USM con anillo de extensión Canon EF12 II
Velocidad 1/200 seg
F/11-Flash AV