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jueves, 4 de agosto de 2016

Los zarcillos de Darwin

En 1865 fue publicado por primera vez el estudio sobre "Los movimientos y hábitos de las plantas trepadoras" de Darwin, aunque es diez años después cuando ve la luz el verdadero estudio revisado por el mismo Charles Darwin.
Varios científicos dejaron huella sobre las plantas trepadoras, pero fue Darwin quien lo publica y las diferencia, Clasificándolas en cuatro categorías o grupos, en función de diferentes aspectos relacionados con su crecimiento, grosor, etc. Él mismo dice:"A fin de que el lector pueda conocer qué puntos he hallado de mayor interés, llamaré su atención sobre ciertas plantas con zarcillos como, por ejemplo, Bignonia capreolata, ..., las cuales despliegan unas adaptaciones tan hermosas como las que pudieran encontrarse en cualquier otra planta del reino natural".
Una de las curiosidades es el giro que estos zarcillos realizan en su crecimiento, pues algunos lo hacen en sentido de las agujas del reloj (dextrógiros), como el de la imagen, mientras que otros lo hacen en sentido contrario (levógiros). Por tanto, tenemos ante nuestra retina, un mundo nuevo por conocer que magistralmente nos muestra Darwin en su obra.
En esta imagen se puede observar que la función primordial de este zarcillo, es mantener en el aire el tallo principal de la planta y así preservar del contacto con la tierra a sus frutos (podredumbre y deterioro), consiguiendo que las semillas de sus frutos estén en perfecto estado para su posterior germinación.