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domingo, 24 de noviembre de 2013

La estrella del viejo roble


















La estrella del viejo roble
Para ver un ejemplar de roble melojo, Quercus pyrenaica, con una copa amplia sin haber sido afeitado en esta latitudes por el hacha del hombre, hay que tener mucha suerte. En estas condiciones puede superar los 30 metros de altura. La hojas cuando nacen en primavera ofrecen un color rojo carmesí muy llamativo, y en otoño, cuando las miramos a través de los rayos del sol nos obsequian con una variada y bonita gama de colores que pasan por diferentes tonos de verde, amarillo, diferentes ocres anaranjados y rojizos que terminan siendo marrones. Todo un espectáculo digno de retener durante largo tiempo en la retina. 
Sus viejos troncos torulosos y sus grandes ramas sustentan las vellosas y lobuladas hojas marcescentes que, caerán cuando comiencen a salir las nuevas en la siguiente primavera.
Los ejemplares viejos, como el de esta imagen, tienen un valor añadido, son los testigos del tiempo y el ejemplo del bosque primigenio. ¡Una estrella los ilumina!  

Canon EOS 7D
Objetivo Canon 15-85 f/3,5-5,6L IS USM 
Velocidad 1/80 seg
F/11