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martes, 19 de noviembre de 2013

¡Todo un vividor!


















¡Todo un vividor!
Lo podemos observar en cualquier lugar, ya sea en un jardín, en la montaña, en la campiña,... El carbonero común, Parus major, es un auténtico vividor, inquieto y muy polifacético que se alimenta de insectos y semillas. No repara en ningún peligro para conseguir lo que quiere. En invierno acude a comederos artificiales, en otoño los frutales y en general los caducifolios les atraen mucho por los numerosos insectos que aportan. En los parques observan a los niños que juegan y comen la merienda , si se cae algo, allí están ellos. 
Algunos ornitólogos dicen que en primavera , en plana época de reproducción, una pareja puede llegar a capturar más de 6.000 insectos en una nidada. En fin, estamos ante una verdadera joya de la depredación, incluso tiene mal carácter, agrediendo a todo aquel que se cruza en su camino, vamos que impone respeto el pajarito.
No he conseguido descifrar el por qué de su nombre ¿carbonero común?, tengo entendido que recibe varios nombres vernáculos según la zona en la que vive, quizás algunos de ellos tenga algo más que ver con él. 
Lo que no se puede negar es que es un auténtico vividor: la casa no le preocupa, elige cualquier ubicación para anidar, un agujero en una pared, debajo de una teja, una grieta de un árbol, una caja anidadera de las que abundan actualmente en los bosques, incluso lo he visto disputar un nido pendulante a un pájaro moscón. En la comida tampoco tiene problema e incluso se permite el lujo de tener mal carácter, ¡todo un personaje!
Aunque es muy abundante y común es un verdadero artista, colaborando y ayudándonos a combatir de forma natural las plagas de insectos.

Canon EOS 7D
Objetivo Canon EF 70-200 1:4 L USM
Velocidad 1/200 seg
F/10 Flash (AV)