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viernes, 19 de febrero de 2016

El celo de la Perdiz


















Poco hay que decir del vistoso plumaje de la Perdiz común (Alectoris rufa), conocido incluso, por los más profanos en la materia. Estamos en febrero y ya están separándose los grupos, el motivo no es otro que la llamada del celo. Comienzan los roces y combates entre los machos, que se disputan el cortejo a las hembras. Ya sabemos que este ave de páramos y llanuras no es amiga de hacer grande recorridos, pues se mantiene en áreas reducidas a lo largo de su vida; sin embargo los bandos se dispersan y forman parejas para la reproducción. Aunque en los lugares donde hay mucha abundancia, es sabido que los machos se desentienden de la primera hembra e intentan formar nuevas parejas.